{"id":4869,"date":"2025-10-27T07:39:10","date_gmt":"2025-10-27T06:39:10","guid":{"rendered":"https:\/\/gabrielalabanda.com\/?p=4869"},"modified":"2025-11-14T09:31:06","modified_gmt":"2025-11-14T08:31:06","slug":"aprender-musica-con-cerebros-prestados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gabrielalabanda.com\/es\/aprender-musica-con-cerebros-prestados","title":{"rendered":"Aprender m\u00fasica con cerebros prestados"},"content":{"rendered":"<h2><b>El poder de los grupos en el aprendizaje y la rehabilitaci\u00f3n<\/b><\/h2>\n<p>Esperar a sentirnos listos para mostrarnos no es una opci\u00f3n. Tratar de crecer o sanar completamente por cuenta propia suele llevar al aislamiento. Puede dejarnos en un vac\u00edo donde la curiosidad se apaga.<\/p>\n<p>Una participante en uno de mis grupos dijo, una vez:<\/p>\n<p>\u201cDurante las sesiones grupales me sorprendi\u00f3 darme cuenta de que mis habilidades solo se hac\u00edan realmente palpables para m\u00ed misma, cuando eran percibidas a trav\u00e9s de la m\u00fasica por los colegas que la acog\u00edan con solo su presencia &#8211; con mis inseguridades y todo. Me sorprendi\u00f3 que esa sensaci\u00f3n de \u00abpoder hacer m\u00fasica\u00bb volv\u00eda desde mi audiencia hacia m\u00ed como un boomerang.\u201d<\/p>\n<p><b>En otras palabras: nos volvemos quienes somos cuando somos percibidos.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Nuestras habilidades, emociones y voces toman forma en la resonancia que despiertan en los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Aprender nuevas obras, adaptar t\u00e9cnicas a nuevas obras, son procesos que ocurren solo en nuestro cuerpo o en nuestro cerebro.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de casi tres a\u00f1os ofreciendo experiencias grupales online, hice una larga pausa y me enfoqu\u00e9 principalmente en sesiones individuales.<br \/>\nDurante esos meses algo me fue recordado una y otra vez: <b>el sistema nervioso es un sistema social.\u00a0<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>S\u00ed, el trabajo individual es importante!<strong> Y los grupos son vitales.<\/strong><\/p>\n<p>Aprendemos y nos recuperamos mejor en equipo.<\/p>\n<h3><b>El estigma en la m\u00fasica<\/b><\/h3>\n<p><strong>\u201cEl enfoque convencional de la cognici\u00f3n nos ha convencido de que la \u00fanica v\u00eda hacia un pensamiento m\u00e1s inteligente consiste en cultivar nuestro propio cerebro.\u201d<\/strong>\u2014 <i>Annie Murphy Paul, The Extended Mind<\/i><i><\/i><\/p>\n<p>El estigma flota en el aire cada vez que hablamos de artistas atravesando una crisis:<br \/>\n<i>\u00bfY si fracaso? \u00bfY si mi sonido no es lo suficientemente bueno? \u00bfY si los dem\u00e1s se dan cuenta? \u00bfY si pierdo mi trabajo por esta lesi\u00f3n?<\/i><i><\/i><\/p>\n<p>Los estudios muestran que un alto porcentaje de cantantes que atraviesan problemas vocales no buscan ayuda m\u00e9dica, muchas veces por verg\u00fcenza o culpa.<\/p>\n<p>Estos pensamientos son reales y poderosos. Los entiendo profundamente.<\/p>\n<p>Pero el estigma y el retraimiento no solo nos impiden pedir ayuda; tambi\u00e9n dificultan que podamos compartir nuestras fortalezas, habilidades y talentos cuando estamos enfrentando una dificultad.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed aparece la paradoja: <b>el intercambio suele ser m\u00e1s enriquecedor justamente cuando no estamos bien.\u00a0<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Es m\u00e1s, el estudio en solitario se vuelve tedioso.<\/p>\n<p>Cuando compartimos desde un lugar de vulnerabilidad, algo se abre. Surgen ideas, inspiraci\u00f3n y nuevas asociaciones en el cerebro.<\/p>\n<p>Cuando pongo en palabras mi historia y alguien en quien conf\u00edo escucha, algo se mueve dentro de m\u00ed. La carga se aligera.<\/p>\n<p>La culpa, en cambio, nos hace escondernos. Nos contenemos, no compartimos o censuramos partes de la verdad. Es ah\u00ed cuando el sistema nervioso protege y provoca tensiones, el crecimiento se detiene.<\/p>\n<p>No hace falta contarlo todo ni a todo el mundo.<br \/>\nCada persona elige qu\u00e9 comparte y qui\u00e9n ser\u00e1 testigo de su proceso.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3><b>El rol de ser testigo<\/b><\/h3>\n<p>En las sesiones grupales, muchos o\u00eddos, ojos, cerebros e historias personales acompa\u00f1an y son testigos de la experiencia.<br \/>\nY aunque cada historia sea \u00fanica, los dem\u00e1s suelen reconocer algo familiar en ella.<\/p>\n<p>Ese reflejo importa.<\/p>\n<p>Nuestras experiencias se asientan e integran m\u00e1s plenamente cuando pasan por otras mentes.<br \/>\n<b>Ser testigo no es pasivo: nos transforma.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Y esa sensaci\u00f3n de espacio compartido permite que el proceso de aprendizaje y de sanaci\u00f3n contin\u00fae con m\u00e1s fluidez.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3><b>La mente extendida en acci\u00f3n<\/b><\/h3>\n<p>La periodista cient\u00edfica Annie Murphy Paul, en <i>The Extended Mind<\/i>, cuestiona la visi\u00f3n tradicional de que la cognici\u00f3n est\u00e1 confinada al cerebro.<br \/>\nMuestra c\u00f3mo el pensamiento y el aprendizaje se extienden m\u00e1s all\u00e1 del cr\u00e1neo: hacia las herramientas que usamos, los entornos en los que nos movemos y las personas con las que interactuamos.<\/p>\n<p>Aprender no es solo lo que ocurre dentro de nuestra cabeza.<br \/>\nSe desarrolla a trav\u00e9s de c\u00f3mo nos vinculamos con el entorno: con los instrumentos, con la tecnolog\u00eda y, sobre todo, con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>El estudio de la <i>cognici\u00f3n distribuida<\/i> (Edwin Hutchins, 1990) demuestra los efectos de pensar con otros y c\u00f3mo los grupos pueden generar resultados que superan los aportes individuales.<br \/>\nA ese fen\u00f3meno se lo conoce como <b>inteligencia colectiva.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>La m\u00fasica lo demuestra de una manera preciosa.<br \/>\nImaginemos intentar dominar el canto o el piano solo leyendo un libro de t\u00e9cnica instrumental o vocal. Imposible.<\/p>\n<p>La voz y la m\u00fasica son relacionales.<br \/>\nRequieren escucha, resonancia, retroalimentaci\u00f3n y presencia: cosas que viven <i>entre<\/i> las personas, no solo dentro de ellas.<\/p>\n<h3><b>De d\u00f3nde vienen las buenas ideas<\/b><\/h3>\n<p>El autor Steven Johnson plantea algo parecido en su libro <i>Where Good Ideas Come From: The Natural History of Innovation.<\/i><br \/>\nMuestra que las innovaciones m\u00e1s trascendentes de la historia no surgieron en aislamiento.<br \/>\nAparecieron cuando los seres humanos dejaron de vivir como n\u00f3madas y empezaron a asentarse en comunidades.<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 la conexi\u00f3n cambia todo?<\/p>\n<p>Porque la densidad del contacto importa.<br \/>\nPorque la diversidad permite un intercambio m\u00e1s rico.<\/p>\n<p>Cuando las personas dejaron de ser n\u00f3madas y comenzaron a interactuar con diferentes grupos, sus ideas chocaron, se mezclaron y encendieron nuevas posibilidades. La rueda, el pan, el cemento, el dinero o el alfabeto aparecieron en contacto, no en aislamiento.<\/p>\n<p>La creatividad y la innovaci\u00f3n, dice Johnson, son <b>fen\u00f3menos de red.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Lo mismo pasa con el aprendizaje y con la rehabilitaci\u00f3n.<br \/>\nLa rehabilitaci\u00f3n en m\u00fasicos es un proceso donde desarrollamos ideas para hacer lo que tanto nos gusta de una manera que quiz\u00e1s nuestro cuerpo no hab\u00eda percibido hasta ahora.<\/p>\n<p>Al igual que la innovaci\u00f3n, la transformaci\u00f3n personal florece en los espacios de conexi\u00f3n.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3><b>Por qu\u00e9 esto importa en la m\u00fasica<\/b><\/h3>\n<p>Para los m\u00fasicos y las m\u00fasicas, esto no es solo una idea inspiradora: es esencial.<br \/>\nIncluso cuando practicamos solos o solas, nuestra voz o nuestro instrumento est\u00e1n moldeados por oyentes imaginados, por la m\u00fasica que absorbemos de otros y otras, por la energ\u00eda del escenario.<\/p>\n<p>Nuestro sistema nervioso aprende y sana mejor en conexi\u00f3n.<br \/>\nEl ritmo, la resonancia y la expresi\u00f3n se fortalecen cuando somos vistos, escuchados y sostenidos por el entorno.<\/p>\n<p>Por eso las clases magistrales, los coros o los ensambles pueden ser espacios tan poderosos.<br \/>\nNo se trata solo de t\u00e9cnica: se trata de <b>regulaci\u00f3n del sistema nervioso en comunidad.<\/b><b><\/b><\/p>\n<p>Tambi\u00e9n nosotros y nosotras, los docentes, nos beneficiamos del intercambio regular con colegas y con otras disciplinas que nutren nuestra pr\u00e1ctica pedag\u00f3gica. Ese intercambio constante es una fuente continua de aprendizaje, una forma de integrar saberes y un camino hacia enfoques m\u00e1s sensibles a cada persona.<\/p>\n<h3><\/h3>\n<h3><b>Una idea<\/b><\/h3>\n<p>Cre\u00e1 un grupo de pares donde cada participante tenga diez minutos para practicar algo frente a los dem\u00e1s. Dej\u00e1 que el grupo sea testigo de distintos procesos de aprendizaje. Sin dar consejos. S\u00f3lo reflexiones en grupo al final.<\/p>\n<p>Si sos docente de canto o instrumento, gener\u00e1 un espacio para que toda tu clase pueda hacer lo mismo, y otro para vos, junto a colegas, donde compartir e intercambiar sobre la pr\u00e1ctica pedag\u00f3gica.<\/p>\n<p>Y contame c\u00f3mo te va.<\/p>\n<p>Si te interesa obtener herramientas para entrenar la seguridad y el foco en medio de la perturbaci\u00f3n, reg\u00edstrate en mi newsletter para recibir novedades sobre cursos, charlas y talleres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En una entrevista, la clarinetista Christine Carter cuenta:<\/p>\n<p>\u201cEn mi formaci\u00f3n me ense\u00f1aron a evitar errores. Quiz\u00e1s la versi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan sea esta: tocar algo perfectamente diez veces, cometer un error\u2026 y sentir que eso borra todo el trabajo. Entonces empez\u00e1s de cero y repet\u00eds las diez sin equivocarte.\u201d<\/p>\n<p>Si bien conozco actitudes similares, aquellas de intentar acumular repeticiones sin cometer errores, tuve la suerte de escuchar una y otra vez de unos de mis maestros en Buenos Aires, Andr\u00e9s Aciar, la siguiente m\u00e1xima:&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"off","_et_pb_old_content":"<h2><b>El poder de los grupos en el aprendizaje y la rehabilitaci\u00f3n<\/b><\/h2>\nEsperar a sentirnos listos para mostrarnos no es una opci\u00f3n. Tratar de crecer o sanar completamente por cuenta propia suele llevar al aislamiento. 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Los entiendo profundamente.\n\nPero el estigma y el retraimiento no solo nos impiden pedir ayuda; tambi\u00e9n dificultan que podamos compartir nuestras fortalezas, habilidades y talentos cuando estamos enfrentando una dificultad.\n\nY aqu\u00ed aparece la paradoja: <b>el intercambio suele ser m\u00e1s enriquecedor justamente cuando no estamos bien.\u00a0<\/b><b><\/b>\n\nEs m\u00e1s, el estudio en solitario se vuelve tedioso.\n\nCuando compartimos desde un lugar de vulnerabilidad, algo se abre. Surgen ideas, inspiraci\u00f3n y nuevas asociaciones en el cerebro.\n\nCuando pongo en palabras mi historia y alguien en quien conf\u00edo escucha, algo se mueve dentro de m\u00ed. La carga se aligera.\n\nLa culpa, en cambio, nos hace escondernos. Nos contenemos, no compartimos o censuramos partes de la verdad. Es ah\u00ed cuando el sistema nervioso protege y provoca tensiones, el crecimiento se detiene.\n\nNo hace falta contarlo todo ni a todo el mundo.\nCada persona elige qu\u00e9 comparte y qui\u00e9n ser\u00e1 testigo de su proceso.\n<h3><\/h3>\n<h3><b>El rol de ser testigo<\/b><\/h3>\nEn las sesiones grupales, muchos o\u00eddos, ojos, cerebros e historias personales acompa\u00f1an y son testigos de la experiencia.\nY aunque cada historia sea \u00fanica, los dem\u00e1s suelen reconocer algo familiar en ella.\n\nEse reflejo importa.\n\nNuestras experiencias se asientan e integran m\u00e1s plenamente cuando pasan por otras mentes.\n<b>Ser testigo no es pasivo: nos transforma.<\/b><b><\/b>\n\nY esa sensaci\u00f3n de espacio compartido permite que el proceso de aprendizaje y de sanaci\u00f3n contin\u00fae con m\u00e1s fluidez.\n<h3><\/h3>\n<h3><b>La mente extendida en acci\u00f3n<\/b><\/h3>\nLa periodista cient\u00edfica Annie Murphy Paul, en <i>The Extended Mind<\/i>, cuestiona la visi\u00f3n tradicional de que la cognici\u00f3n est\u00e1 confinada al cerebro.\nMuestra c\u00f3mo el pensamiento y el aprendizaje se extienden m\u00e1s all\u00e1 del cr\u00e1neo: hacia las herramientas que usamos, los entornos en los que nos movemos y las personas con las que interactuamos.\n\nAprender no es solo lo que ocurre dentro de nuestra cabeza.\nSe desarrolla a trav\u00e9s de c\u00f3mo nos vinculamos con el entorno: con los instrumentos, con la tecnolog\u00eda y, sobre todo, con los dem\u00e1s.\n\nEl estudio de la <i>cognici\u00f3n distribuida<\/i> (Edwin Hutchins, 1990) demuestra los efectos de pensar con otros y c\u00f3mo los grupos pueden generar resultados que superan los aportes individuales.\nA ese fen\u00f3meno se lo conoce como <b>inteligencia colectiva.<\/b><b><\/b>\n\nLa m\u00fasica lo demuestra de una manera preciosa.\nImaginemos intentar dominar el canto o el piano solo leyendo un libro de t\u00e9cnica instrumental o vocal. 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Ese intercambio constante es una fuente continua de aprendizaje, una forma de integrar saberes y un camino hacia enfoques m\u00e1s sensibles a cada persona.\n<h3><\/h3>\n<h3><b>Una idea<\/b><\/h3>\nCre\u00e1 un grupo de pares donde cada participante tenga diez minutos para practicar algo frente a los dem\u00e1s. Dej\u00e1 que el grupo sea testigo de distintos procesos de aprendizaje. Sin dar consejos. 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